| |
FUENTEOVEJUNA: POR LUIS VILLEGASPor LUIS VILLEGAS MONTES, 2010-02-16 08:31:08
LaOpción. 11 de febrero de 2010. La nota dice así: “Yo soy el primer responsable de lo que pasa en Juárez: Reyes”. 1.- Ésta parece ya, maldición gitana. Tampoco en esta ocasión puedo estar de acuerdo con el Señor Gobernador. 2.- No obstante, antes de que se enreden las palabras voy a decir lo que jamás pensé que habría de decir, por lo menos en esta vida: Gracias, señor Gobernador. Su gesto lo enaltece. Dios quiera que a ese humilde y valiente reconocimiento suyo, le siga un liderazgo útil que no se quede sólo en palabras y sirva para emprender y coordinar una cadena de acciones políticas, económicas, sociales y policiacas, desde los tres órdenes de Gobierno, indispensables para salir de este bache que parece más un precipicio. 3.- El título de estas líneas, es el mismo de una obra teatral en tres actos escrita por Lope de Vega: “Fuenteovejuna”. La trama gira en torno a una noción básica: La justicia. Su tema principal es el levantamiento del pueblo contra el abuso del Comendador expresado en varios detalles. En la obra, el pueblo triunfa porque se mantiene unido. En mi opinión, una de las escenas más representativas de la obra -y que muchos recordamos por los anuncios de televisión hace ya muchos ayeres- es aquella donde el Juez pregunta: “¿Quién mató al Comendador?” y el pueblo a una sola voz, responde: “¡Fuenteovejuna, Señor!”. Y continúa el interrogatorio: “¿Quién es Fuenteovejuna?”; y el pueblo vuelve a responder como una sola alma: “¡Todos a una, Señor!”. 4.- Por ello, me apena disentir del ciudadano Gobernador de Chihuahua porque no, no es él el primer responsable; existen tres órdenes de Gobierno que comparten responsabilidades y acaso, sólo acaso, el Municipal es el primer orden de autoridad que debería responder a los conflictos sociales y eventualmente, advertido de su incapacidad o rebasado por las circunstancias, requerir el auxilio de los otros dos órdenes de Gobierno. 5.- Esta declaración pues, destaca por sí misma porque viene a situar las cosas en su justa dimensión; en una tierra de nadie, es preciso demostrar la voluntad de hacer algo empezando por el principio: Asumir la propia responsabilidad. 6.- Conste que no me refiero sólo a la responsabilidad política; frente al caos que nos circunda, existe una ineludible responsabilidad social. No llegamos a este estado de cosas de la mano de la casualidad o del caso fortuito. Estamos aquí en virtud al abandono y a la dejadez atribuible a nosotros mismos: Hablo de los cientos, miles, de ciudadanos, padres de familia, maestros, hermanos, hijos, empresarios, compañeros de trabajo o de escuela, amigos, que asistimos con absoluta indiferencia a la perdición del prójimos que es, sin nosotros querer darnos cuenta, el germen de nuestra propia desgracia. 7.- Por cierto, contrasta ese gesto de reflexiva virilidad con el hecho que Marcela Turati comenta en su reportaje titulado: “Del feminicidio al ‘juvenicidio’”, publicado por la revista Proceso, en su número 1736, relativo a que el otrora encargado de la seguridad pública en el Estado de Chihuahua, oriundo, precisamente, de aquel Municipio, haya abandonado su cargo, en medio de la crisis, para contender por un puesto de elección popular: La Alcaldía de Juárez. 8.- Sin embargo, no me crea a mí, vea y escuche la entrevista que en Cadena Tres le hace Yuriria Sierra a este individuo (de cuyo nombre no quiero acordarme) de la que destaca su admisión expresa de que su labor como Secretario de Seguridad Pública en nada habría modificado los terribles hechos de sangre que se apuntan. Apenas el 14 de julio de 2009, en un conocido programa radiofónico a cargo de Juan Enrique López, este oscuro personaje (y no nomás de color) afirmaba: “Antes de ser funcionarios públicos o políticos […] somos seres humanos”, es obvio que en ese entonces mentía pues, para él, pudo más su condición de político que su responsabilidad pública frente al hecho terrible: El asesinato artero de sus jóvenes conciudadanos. 9.- Desde 1610 -fecha en que escribió su obra-, para Lope de Vega estaba claro qué había de hacerse: Unirse, aferrarse con uñas y dientes, en torno a una idea, a un afán, a una querencia, a un propósito, a una reivindicación, a una causa. ¿Cómo es posible que exactamente 400 años después estemos extraviados en el laberinto de nuestra propia impotencia? ¿Cómo, cuándo, dónde, se nos olvidó la lección del Bicentenario? 10.- Concluyo: Con ésta, van dos ocasiones en que, ya escrita la reflexión correspondiente, pienso que es preciso sustituirla. Prometo a mis escasos seis lectores (la sexta lectora me confirmó de viva voz el feliz acontecimiento), que en el futuro inmediato, por lo menos hasta que termina este mes de febrero, habré de evitar la impudicia de los temas políticos y ocuparme de temas más leves como los libros, el cine o el fútbol. Luis Villegas Montes. luvimo6608@gmail.com, luvimo66_@hotmail.com, luvimo662003@yahoo.com
|
|
|
Sitio desarrollado por Exosfera.com
|